martes, 13 de mayo de 2008

DESPECHO

Meses, años, sin escribir una línea... y, ahora, en plena incontinencia verbal.
Creo que se trata de puro despecho. Una reacción ante quien no me oye, no quiere escuchar y, peor aún, no entiende lo que digo. No es una buena razón para empezar a escribir, la mala baba puede rezumar por cualquier esquina y francamente ¿puede resultar eso terapéutico? ¿O sólo venenoso?
Quizás sólo escribo ahora porque escuché un haiku: "Lluvias de primavera, pobre de aquel que no escribe". Y yo abrí un blog, por si acaso.

5 comentarios:

Ignacio Jarillo dijo...

Pues sí. De acuerdo contigo, Gata. Me pregunto cómo sería el mundo si escribiéramos más a menudo. Seguro que mejor porque escribir implica encontrarse, reflexionar y creo firmemente que sirve para algo más que contar cosas: destruye la ira, nos acerca al equilibrio y nos hace sentir por dentro. Gracias por tu blog, tus palabras y por tantas cosas. Y si fue el despecho el motor de esta idea, no me parece mala causa. Todo vale para sacar de nuevo la energía que llevamos dentro. Cuando perdemos siempre ganamos. Menos es más. Topo.

Nekane dijo...

Bienvenido al blog.
Estrenas los comentarios y me hace ilusión. Quién mejor...

JL. Seisdedos dijo...

Escribir siempre es terapeútico. Y publicar todavía más.

Ovidio dijo...

En algún momento del camino perdí hasta el despecho. En otro meandro dejé olvidado el orgullo. Y luego nada, sólo el vacio. Ya ni siquiera estoy segura de querer desembocar en mar alguno. ¿Hay algo más injusto para un rio que darse cuenta que ha errado su curso? Él nunca podrá ya volver atrás...

Nekane dijo...

Nunca desconfíes del poder del agua,aunque sea la de un río que no puede volver atrás. Lo que sí puede es abrir nuevos caminos a base de tesón, de persistencia, de cabezonería. Es mejor ser un río, obligado a hacer meandros contínuos, que una roca inamovible. Siempre puedes acabar desaguando en un delta amplio y rico o en una ría tranquila y apacible...