miércoles, 14 de mayo de 2008

LA CAMA

Hacía años que vivía sóla. Sus relaciones, o eran esporádicas, o a una distancia prudente. No obstante, cuando tuvo que cambiar de cama, compró la más grande que cupiera en su dormitorio. Cuando tenía compañía, le cedía el lado izquierdo. Cuando estaba sóla, seguía durmiendo casi arrinconada en el lado derecho.
Hace una semana descubrió lo bien que se duerme en el medio.

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